La vibración de las ondas sonoras también ejerce una beneficiosa influencia sobre el campo energético de nuestros minerales. Elegiremos para ello música de relajación de las llamadas Nueva Era y, si así lo sentimos, podemos hacer tañer un cuenco tibetano o de cuarzo alrededor de nuestros cristales: la capacidad que tiene el sonido del cuenco tibetano para emitir el OM (sonido primordial, expansivo, de gran poder purificador) limpiará el campo energético de nuestros minerales tanto personales como los utilizados para sanación con piedras en las terapias presenciales. En el caso de que uno de nuestros minerales personales haya perdido su energía, lo podremos situar dentro de un cuenco tibetano de tamaño pequeño y, sosteniéndolo en nuestras manos, pasaremos la baqueta de madera alrededor del borde del cuenco haciéndolo vibrar para que esta energía eleve la vibración de nuestro cristal.