
Son una acumulación o asociación natural de cristales, y pueden ser pequeños, medianos o grandes. Su forma puede ser plana, curvada o en forma de cueva (llamándose entonces geodas). Las drusas son acumuladores energéticos. Podemos usarlas para ponerlas en las habitaciones de nuestra casa, en el trabajo, en mesas de escritorio o de estudio, etc. En terapias corporales podemos utilizar pequeñas drusas para deshacer bloqueos energéticos (situando sus vértices en contacto directo con la piel). También nos sirven para cargar y limpiar los cristales pequeños que solemos llevar puestos; bastara con situarlos sobre la superficie de la drusa durante unas horas de vez en cuando.
Las drusas sirven para incrementar la energía de otros cristales; por ejemplo, al hacer un tratamiento con puntas de cuarzo, o de amatistas, o de fluoritas, podemos utilizar también pequeñas drusas de la misma familia de cristales.